lunes, 6 de septiembre de 2021

 


¡Ya no estamos solos!

 

El alcoholismo ha sido considerado por algunos especialistas como “la enfermedad solitaria”. El alcohólico por muy bien acompañado que se encuentre, rodeado de amigos, familiares y gente que lo quiere y aprecia, él, en fondo, se siente infinitamente solo, incomprendido y hasta rechazado.

 

Es así como muchos de nosotros, cuando llegamos a AA., nos hicimos la pregunta que recoge el Texto Básico, en su capitulo “Una visión para ti”: “¿Pero, se nos va a condenar a un vida en la que seré un estúpido, aburrido y mahumorado como algunas personas ´virtuosas´ que conozco? Sé que tengo que pasar sin alcohol, pero ¿cómo voy a hacerlo? ¿Tienen ustedes algún sustituto?”  Y nos responde el mismo Libro: “Si, hay un sustituto y es mucho más que eso. Es la Comunidad de Alcohólicos Anónimos. Allí encontrarás la liberación de las inquietudes, del aburrimiento y de la preocupación. Tu imaginación encontrará estímulos. La vida tendrá al fin un significado. Los años más satisfactorios de tu existencia están por delante. Eso encontramos nosotros en la Comunidad y tú también lo encontrás”. ((p. 140. Las negrillas son mías.)

 

La palabra Comunidad se deriva de dos raíces; mei, que significa cambio o intercambio, unida a kom, que significa con, y juntas, producen la palabra kommein, que signfica “compartido por todos”.  Además del anterior significado, la palabra Comunidad, produce una agradable sensación que nos permite abandonar el sentimiento de soledad, de aislamiento, de inútilidad. Uno se siente bien cuando alcanza a pertenecer a “algo”. De allí la importancia de asistir, participar, involucrarse en las actividades del grupo, de acuerdo con el desarrollo personal en el programa. El Grupo de A.A. tiene la enorme importancia de que nos ayuda resocializarnos; a integrarnos al rebaño humano. A sentir que pertenecemos.

 

“Por nuestras retorcidas relaciones con la familia, los amigos y los demás, fue por lo que más sufrimos nosotros los alcohólicos”, indica el Paso Cuatro (p. 50); y el Paso Ocho lo confirma, agregando, “y por lo que más bebíamos”. (p.78)

 

Observemos que el alcohólico en encajar más rápidamente en el programa es aquel que pregunta, comparte y participa; que ingresa a formar parte del grupo, que no se limita a ser un simple asistente a las reuniones, sino que se preocupa y se interesa por las diversas actividades que se adelantan en  el grupo,  por todo aquello de lo que puede ocurrir al interior de la Comunidad, actividades en las cuales A.A. le otorga el derecho y las facilidades de participar. (Conceptos 3 y 4).


Es tan importante el concepto de Comunidad y el lograr que los alcohólicos formen parte de ella, que durante la Convención de San Luis, en 1955, tres amigos nuestros no alcohólicos que intervinieron en ella, se refirieron en los siguientes términos, según apartes tomados del libro “AA Llega a su mayoría de edad”.

 

El Rvdo. Sam Shoemaker, manifestó: “Yo creo que hay cuatro factores universales en todos los despertares genuinamente  espirituales: la conversión, la oración, la comunidad y el testimonio”. Y refiriéndose, concretamente, a su interpretación de lo que es Comunidad señaló, figurativamente: “Es como una cantidad de gente que se sienta en la estación del ferrocarril a pensar que ya están en el tren. Todos hablan acerca del viaje, se oyen los nombres de las estaciones y se compran los tiquetes, se siente el olor del equipaje a nuestro alrededor y hay una gran inquietud, y si uno se sienta durante un tiempo suficiente llega casi a convecerse que está en el tren. Pero no, no lo está, únicamente empieza a dirigirse hacia el punto cuando se monta en el tren y se aleja de la estación. Pero a usted lo alejan de la estación; usted no camina por sus propios medios”.

 

El Dr. Bernard Smith, destacado profesional abogado y quien prestó enorme ayuda para la conformación de la Conferencia y los servicios generales de AA, igualmente se refirió acerca del significado y lo que representa la Comunidad, para el alcohólico, que de alguna manera complementa lo anterior del clérigo Shoemaker: “Para que exista una verdadera comunidad son necesarias tres condiciones: La posesión de un ideal común que involucre el alejamiento completo de la división y el egoismo. El propósito de una tarea común lo suficientemente grande para capturar la imaginación y darle expresión a la lealtad. Y la camadería, la cualidad de unión, mezcladas en tal forma que puedan encontrarse la alegría y la fuerza de pertenecer a una sociedad orgánica que se compromete a un servicio de tiempo completo. Podemos encontrarla en su mayor amplitud cuando el ideal es alto y valioso, cuando la tarea se extiende y se integra cada onza de nuestra fortaleza y a cada elemento de nuestro ser, cuando la camaradería es tan sólida y produnda que respondemos unos a otros sin esfuerzo consciente, nos damos cuenta de la neceidad inefable y reaccionamos a ella espotánea e inmediatamente.”

 

Finalmente, el Dr. Harry M. Tiebout, prestigioso psiquiatra, señaló también durante su intervención en la Convención de San Luis, y a manera de sentencia: “Creo que cualquier grupo o individuo que deje de participar en la tarea de organización está omitiendeo sus servicios al grupo y a sí mismo, al no someterse a los valores disciplinarios inherentes a aquellas actividades. Es probable que se mantenga libre de ataduras, pero también está dejando que su ego permanezca incontrolado. Sus probabilidades de permanecer sobrio no tienen un alto porcentaje. Está caminando solitario y puede necesitar otro milagro, que tal vez no llegue la próxima oportunidad”.

 

El alcohólico que ha procesado obediente y disciplinadamente los Pasos, logra como resultado un despertar espiritual, vital para su recuperación. De esta manera hemos encontrado un Poder más grande para liberarnos de las garreas del alcohol, según nos dejaron saber los pioneros, y nosotros lo pudimos constatar.  Él (Dios, como cada cual lo perciba) ahora es nuestro Jefe y nosotros sus obreros. Y una forma de comunicarnos con el Jefe, es por medio del Paso Once. “Tal vez una de las mejores recompensas de la oración y la meditación, es el sentir que pertenecemos. Ya no vivimos en un mundo hóstil. Ya no estamos perdidos, temerosos y sin objetivos”. ¡Ya no estamos solos! 

 

óskareme


 



SAN  MATT TALBOT

 

 

Muy joven todavía, un obrero auxiliar de Dublín, llamado Mateo Talbot (Matt), empezó a beber y parecía que pronto sería una víctima más del alcoholismo. Aunque todas las mañanas, al despertarse de su borrachera, sentía una infinita vergüenza ante Dios y ante el mundo por su falta de carácter, y aunque su madre le rogaba casi de rodillas que cambiase su vida, todos los días de pago en su trabajo olvidaba sus promesas y buenas intenciones, llegando a vender cuanto llevaba encima para satisfacer su necesidad imperiosa. No era ninguna pena o sufrimiento especial lo que lo impulsaba hacia la cantina, sino una obsesión y absoluta carencia de voluntad para parar de beber.

 

A pesar de su pobreza, era un muchacho alegre que mantenía en alto su fe y, cuando no estaba borracho, sus padres no tenían por qué avergonzarse de él. Hasta que cierto día, repentinamente, cuando ya había cumplido 24 años de edad y se le notaban los signos inconfundibles del bebedor, arrojó el vaso de licor por una ventana y juró que no volvería a beber ni una gota de alcohol, que lo mantuvo atado desde los 15 años de edad.  

 

Jamás confió a nadie la causa de esta repentina decisión; se llevó el secreto a la tumba. Las causas de su transformación, aparentemente, no fueron ni un sentimiento de hastío o repugnancia, ni el temor natural a la ruina corporal, sino más bien se originó por un profundo movimiento de la gracia de Dios, una gracia que aún no se apagaba en su alma.

 

Ante un sacerdote Matt Talbot juró renunciar en lo futuro al alcohol. No se fió de sus propias fuerzas, sino que, con la bendición de la Iglesia, con la fuerza del Señor, quiso emprender la lucha contra sus malas inclinaciones y resistió con heroísmo. Sin hacer caso a las burlas de los compañeros, dejaba pasar la botella si se la ofrecían. Sin embargo, esa renuncia de ninguna manera le pareció una penitencia suficiente para expiar el pecado que lo había dominado durante diez largos años.

 

Dejó de fumar, prescindió de la comida completa del mediodía y vivía rigurosamente, como un ermitaño. Se conformaba con pocas horas de sueño después de sus diez horas de trabajo. Al estilo de los penitentes medievales, llevaba una cadena bajo la ropa de trabajo. Su jornada comenzaba a las dos de la madrugada.

 

De rodillas oraba hasta que las campanas llamaban a misa; después de escucharla se presentaba entre los primeros a la obra. A la hora del almuerzo se retiraba a una choza para proseguir sus rezos sin que lo vieran. Durante muchas noches cuidaba a algún amigo enfermo o leía libros religiosos. Todo lo que logró ahorrar de su escaso salario se lo pasó a cuatro seminaristas de la misión en China, para sus estudios.


Nadie sabía de sus penitencias y de sus sacrificios voluntarios. Durante cuarenta años sólo fue uno más en la fila gris de los obreros que, al amanecer, marchaban por las calles de Dublín rumbo a su pesado trabajo, para regresar agotados al anochecer.


El 7de junio de 1925 Matt Talbot, ya de 70 años, cayó desmayado en plena calle. Murió allí mismo, antes de que una mano solícita lo pudiese ayudar. A raíz de su muerte se manifestó la santidad oculta de este hombre sencillo, que había comprendido la palabra del Señor. El Papa Juan Pablo II lo declaró Venerable en 1994, y hoy está en la etapa final de su proceso de beatificación. Se lo considera el patrono de los alcohólicos recuperados. Su festividad se celebra el 7 de junio.

 

 Tomado de Internet

Texto adaptado por óskareme



martes, 31 de agosto de 2021

 


Conócete a ti mismo. 

Un maestro espiritual contaba una vez la historia de una antigua vasija de cerámica y de un valor inestimable, que había sido utilizada durante muchos años por un mendigo que terminó en la miseria.

El sucio y harapiento hombre vivió totalmente ignorante del valor real de aquel objeto con el que había pedido limosna toda su vida. Después, en una subasta pública, alguien pagó una suma millonaria por esa vasija, dado que reconocía el valor que tenia la misma. 

Cuando el discípulo le preguntó al maestro una explicación de dicha historia, le dijo:

“Casi siempre las personas centran toda la atención en el conocimiento de las cosas, de lo que lo acompaña o lo rodea, pero muy pocas veces se interesa por sí mismo, por su interioridad. Por la vasija que guarda cualquier cumulo de conocimientos”. 

El sabio siempre se esfuerza por avanzar en el propio conocimiento, en ese “conócete a ti mismo” que es la fuente de madurez y sabiduría. El Paso Cuatro, es nuestro mejor medio, como alcohólicos, para empezar a conocernos, con nuestros defectos y cualidades.

El conocimiento de mí mismo me lleva a la liberación, a la libertad. Además, “nadie ama lo que no conoce”. Si no aprender a conocerte no te vas a valorar, estimar y amar, en el buen sentido de la palabra. El Maestro de Galilea, dijo alguna vez: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” Juan 8,32.) 

Nosotros los alcohólicos vendimos muy barata nuestra libertad, por poder, por riqueza, por fama y por todo tipo de relaciones posesivas, y adictivas. Al no poder obtener todo esto, o no saberlo manejar, nos anestesiamos en el olvido del alcohol.

SOY LIBRE cuando nada ni nadie me esclaviza, cuando hago el bien, amo la verdad y soy responsable: cuando corto con toda dependencia nociva de personas, situaciones y cosas que tratan de tiranizarme. SOY LIBRE al depender de mi Poder Superior. SOY LIBRE al evitar apegos, vicios y prejuicios.

La libertad es ante todo una conquista interior. Por eso un sabio griego cuando iban a venderlo como esclavo, les gritó a todos los que le observaban:

“Aquí hay un maestro, hay hombre libre,

¿hay algún esclavo que quiera comprarlo?”

 

óskareme


viernes, 27 de agosto de 2021

 


El edificio a la derecha es el Pestrada de Medellín.
En el octavo piso, donde se ve el punto amarillo, 
se abrió la primera sede de AA en Colombia,
el 10 de enero de 1959.

A propósito de algunas celebraciones

El domingo 12 de mayo de 1935, Día de las Madres, se vieron por primera vez Bill W. y el Dr. Bob, los cofundadores de Alcohólicos Anónimos, en la ciudad de Akron (Ohio). Ese día, Bill le habló o, si se quiere, le llevó un mensaje esperanzador al médico, el cual surtió efecto y se empezaron a dar las cosas para el surgimiento de Alcohólicos Anónimos en el mundo… Pero eso fue el 10 de junio, casi un mes después.

¿Por qué AA no celebra esa fecha del 12 de mayo como un día especial de iniciación de nuestra Comunidad, en cambio y por el contrario, si se hace en Colombia —más concretamente en la Costa— con aquel día de septiembre cuando Alejandro S. visitó en la Clínica del Atlántico a Arturo E., y este último desde entonces no volvió a beber?

Sencillamente, por una razón lógica, sencilla y razonable:  Alcohólicos Anónimos no celebra las fechas de llegada de mensaje a ninguna parte, excepto cuando ese día se da comienzo a la conformación de AA en ese lugar, porque no siempre cuando llega el mensaje a un lugar simultáneamente empieza Alcohólicos Anónimos a funcionar. AA celebra como clásico, el día en que dos o más alcohólicos que han dejado de beber, comienzan a trabajar por su recuperación, por establecer un grupo y ayudar a otros a recuperarse.

En Colombia, don Alejando no dejó de beber, no sabía qué era exactamente AA., y no le prestó asistencia o ayuda a su compañero alcohólico, a quien había visitado en la clínica, y que según él mismo Arturo, lo llamó por teléfono en repetidas ocasiones a su oficina y en diferentes época , y no pudo hablar con él porque estaba bebiendo. Entonces ¿qué es lo que se celebra en Colombia? ¿Por qué se le da más importancia a esto que a la iniciación de AA y sus servicios generales en el mes de enero de 1959, cuando Arturo Escobar y Darío Uribe, abrieron la primera oficina de información de AA en el Edificio Pestrada de Medellín y el 27 del mismo mes, registraron en la General Service Office de Nueva York, el primer grupo de AA, que hubo en Colombia, con el nombre de “Grupo Medellín”, conformado de acuerdo con los cánones o requisitos establecidos en el folleto El Grupo de AA.

Las ganas de figurar, de ser los primeros, los inicialistas, los fundadores, han llevado a que la historia de Alcohólicos Anónimos en nuestro país, la pisoteen totalmente, la manipulen y la alteren al amaño de supuestas imaginaciones; la convirtieron un mero asunto de intereses regionalistas.

Vuelvo y les preguntó a estos confundidos, despistados y acomodadores a sus gustos de la historia de Alcohólicos Anónimos en Colombia, ¿Por qué AA no celebra el día en que Bill se vio por vez primera con el Dr. Bob, aquel domingo Día de las Madres, de mayo de 1935?

óskareme



jueves, 26 de agosto de 2021

 

¿Qué pasó en los EE.UU.

con el símbolo de AA?

La Conferencia de Servicios Generales del año 1993, aprobó la sugerencia de la Junta de Custodios de no seguir utilizando como emblema de AA, el símbolo del Círculo y el Triángulo, que por muchos años había servido para identificar la Comunidad. ¿Qué había sucedido? Sencillamente, los abogados informaron a la Junta de Servicios Generales que los derechos de autor sobre el logo eran inaplicables.  Veamos las causas.

El logosímbolo que se había utilizado durante 36 años, desde 1957 hasta 1993, sin mayores inconvenientes, de pronto fue motivo de una serie de problemas con la circulación de los medallones o monedas con el triángulo y el circulo grabados, por lo que los miembros de la Junta solicitaron a los responsables “cesar y desistir” de seguir usándolo. No se obtuvo respuesta y en algunos casos respondieron de manera despectiva, por lo que se decidió entrar a negociar con los fabricantes de esas monedas.

No se pudo lograr un acuerdo y entonces se pensó en entrar a demandar dado que el símbolo le pertenecía a AA. y estaba debidamente registrado. Se llegó inclusive a considerar la posibilidad de que AA fabricara también sus propias monedas (asunto ajeno a nuestras actividades) pero sólo para hacer valer sus derechos de autor, y poder entrar a litigar. Pero sucedió que, por un descuido de los asesores legales de la Junta, el registro del símbolo estaba vencido y no había sido renovado en su momento oportuno, como sucedió también con la primera edición del Libro Grande, cuyos derechos se perdieron, quedando el poder del público y con plena libertad de reimpresión. Además, el asunto, pese a la legalidad, no debía ir a juicio, pues nos hubiera apartado del espíritu y la letra de los 12 Conceptos para el Servicio Mundial, que nos sugiere evitar demandas, siempre que sea posible.

Un AA exdelegado de los EE.UU., y quien a su vez es abogado, opinó sobre el asunto considerando la situación muy difícil desde el punto de vista jurídico, pues el triángulo y el circulo no podían ser de exclusivo uso de AA, ya que se habían encontrado grabadas en las tapas de alcantarillas de la ciudad de Illinois, y también en un refugio antiaéreo durante la Segunda Guerra Mundial.” (Además países como Nicaragua lo utilizan como símbolo, y en Colombia la Defensa Civil también lo utiliza. En la saga de Harry Potter, ese símbolo aparece como reliquias de la muerte.)

“¿Podríamos imaginarnos la cara que cualquier tribunal de derechos de autor podría haber tomado en un caso como estos en donde seguramente había demorado largos litigios y exhaustivos procesos?”, continúo señalando el AA abogado. “La pregunta que nos podrían haber hecho en caso de demandar hubiera sido: "¿Están ustedes bromeando?"

Como sustituto, entonces, un comité ad hoc de delegados y consejeros (elegidos a partir de una muestra representativa por regiones de AA), propuso a la Conferencia que, en vez del círculo y el triángulo, se colocara en la literatura oficial el siguiente texto: “Literatura Aprobada por la Conferencia de Servicios Generales”, como se viene haciendo.

La Conferencia de 1993 aprobó entonces eliminar la utilización de nuestro querido símbolo (que, en muchos otros países como Colombia, se sigue utilizando) y le pidió a la Junta suspender el uso del círculo y el triángulo en todos los formatos existentes. Como reemplazo la Conferencia escuchó y aprobó la utilización del texto “Aprobado por la Conferencia”, para imprimir en todos los textos oficiales de AA.

Hoy en día podemos tener un poco de controversias de si se debe o no utilizarlo en los afiches y otros avisos de AA, como sucede entre nosotros en Colombia, en donde le símbolo sigue aun registrado. Pero poco se sabía de este antecedente.

El logotipo oficial fue un hermoso episodio de nuestra historia pasada, y hoy en día dejó de formar parte de las posibles demandas jurídicas por el mal uso de otras personas y entidades. La Conferencia de 1993 también permitió que los AA, en los eventos, y otras celebraciones, pudieran seguir utilizando el logosímbolo del círculo y el triángulo, pues ya no tendrían ninguna injerencia en eso, pero curiosamente los miembros han sido muy respetuosos y nadie lo hace. Tal vez lo utilizarán en el espíritu mismo en cómo se utilizó en últimos años, pero ya no se infringe la Ley al utilizarlo en los EE.UU.

El círculo y el triángulo no es ya de uso privativo de AA, en los Estados Unidos, decisión tomada por la Conferencia desde 1993 como una marca y por eso no volvimos a verlo como forma de identificación de AA en ese país

óskareme



miércoles, 25 de agosto de 2021

 





CÓMO SURGIÓ UNA COSTUMBRE

 En muchos grupos de AA de los Estados Unidos, existe la costumbre de comenzar las reuniones dando lectura al Capítulo Cinco del Texto Básico, titulado Como Trabaja, o Como Funciona o Como Opera, según el país en donde se edita, porque, a propósito,  en español no hemos podido ponernos de acuerdo y la CIATAL —Comité Iberoamericano de Adaptaciones y Traducciones de la Literatura de AA— conformada precisamente para unificar nuestra literatura en español,  no ha podido hacer mucho por la indisciplina nuestra latina o no ha querido  intervenir en estos casos por respeto a la mala interpretación de autonomía que han asumido algunas estructuras de servicios en nuestros países.

 

Esta costumbre, de comenzar leyendo el Capitulo Cinco, se inició en noviembre de 1939, con un veterano, Mort J., de Denver, Colorado, quien tiene una historia muy curiosa. Mort, compró el Texto Básico recién aparecido y lo tuvo un tiempo sin mirarlo.  Inicio después una borrachera de varias semanas y en esas condiciones se desplazó a otra ciudad, descubriendo luego el Libro en su equipaje. Aún tembloroso, en medio de una resaca espantosa comenzó a leerlo. Desde entonces no volvió a probar licor. “Fue un convertido por el libro, simple y llanamente”, dice “AA Llega a su mayoría de edad”, de donde sacamos esta historia.

En marzo de 1940, Mort J. se trasladó a la ciudad de Los Ángeles, y buscó allí el grupo de AA de esa ciudad, pero lamentablemente se había disgregado. Uno de sus miembros que estaba a punto de viajar a Honolulú, le suministró una lista de candidatos que habían pedido ayuda, pero no habían sido visitados.

Otro cualquiera se hubiera puesto a protestar o a lamentarse porque no había allí grupos ni nadie quien pudiera ayudar a otros.  “Pero Mort empezó a visitar uno por uno a los alcohólicos hasta encontrarse con Frank R. otro alcahólico salvado por el Libro. Este lo había leído en Arizona y fue hasta Los Ángeles para verificar si era cierto lo que el Libro Grande argumentaba”.

“Mort, entonces, comenzó a orientar las primeras reuniones de AA en la ciudad de Los Ángeles, y como curiosidad siempre lo hacía leyendo el Capitulo Cinco del Texto Básico. Esto se convirtió en una buena costumbre en muchos grupos de Estados Unidos”, muy diferente a muchos grupos nuestros de la actualidad, que arrancan siempre sus reuniones leyendo la meditación del día, y en donde para nada se menciona el Texto Básico, ni por parte del coordinador, ni por quienes intervienen, ni siquiera lo tienen exhibido.  

Es curioso y esto ha tomado fuerza y se ha convertido como costumbre en muchos grupos la lectura de la reflexión del día, con el ceremonial y toda la parafernalia del caso, como si se tratara del evangelio del día que se acostumbra en las homilías católicas, resaltando —como allí está escrito— que “Este libro es escrito por alcohólicos para alcohólicos”, como para darle mayor énfasis e importancia al mismo. Al respecto, me preguntaba alguien, ¿si acaso existe algún libro en AA que no sea escrito por alcohólicos para los alcohólicos? 

Entonces, mientras en unos grupos empiezan sus reuniones leyendo la reflexión del día, en otros comienzan leyendo el Texto Básico, porque a los primeros, que son mayoría, les resulta más cómodo y fácil poner a reflexionar a sus miembros que insinuarles el trabajo con los Doce Pasos, escritos como programa de recuperación, precisamente, para el Capitulo Quinto del Libro Grande.

óskareme


 


Mejor recibir abrazos que bendiciones

 

La Facultad de Medicina de Viena, reveló hace poco un estudio en donde deja saber que la falta de abrazos y muestras de afecto y amor son una de las causas del alcoholismo, drogadicción, fumar y comer en exceso. El vacío interior que hay en el ser humano, más ahora que antes, hay que tratar de llenarlo con algo, con comida (casi siempre chatarra), humo, droga o alcohol. Y por lo ocurrido conmigo, parece ser así.

Yo hubiera preferido más un abrazo de mis padres cuando estaba niño, que tantas bendiciones como las que me dieron, y eso que a cierta distancia, evitando el contacto físico, trazando en el aire con sus manos la señal de la cruz.

Un abrazo es más alentador, más cálido, más motivador; mayor muestra de afecto, cariño y amor. Yo fui un niño castrado afectivamente y, como tal, desajustado psicológicamente. No hubo caricias, abrazos, ni besos. Solo bendiciones. Era pecaminoso tocar la piel del otro.  La caricia la estigmatizaron con el repudiado término de “abejorreo” o “manoseo”.  

Entiendo que el Maestro de Galileo nunca obró milagros impartiendo bendiciones a diestra y siniestra, como lo hace el Papá desde el balcón del Vaticano o cualquier sacerdote católico, que las imparten por igual a los seres humanos como a la inauguración los centros comerciales. Jesús imponía las manos sobre la cabeza del necesitado, abrazaba o acariciaba a las personas.

El contacto físico es fundamental entre los seres humanos. Por eso insisto en que es mejor un cálido abrazo, una caricia, incluso un beso, que una fría y lejana bendición, aunque entiendo que la palabra bendición conlleva un deseo benigno pero que, por motivos religiosos, reemplazó y desechó el abrazo y la caricia.

Más que por prevención, por todo lo que ello representa, a sus hijos abrácelos siempre y bien fuerte.  No saben toda la energía, respaldo, calor humano, sentido de protección y confianza que se les da para que ellos puedan crecer y desarrollarse de la mejor manera, sin tantos desajustes emocionales que a la larga llevan hacia el alcoholismo, la drogadicción, el tabaco o la comida… Incluso, hacía el suicidio, como ocurre ahora entre tantos jóvenes.  

Por el “rayón” psicológico y espiritual que me correspondió llevar por mucho tiempo, yo prefiero siempre que se me brinde un abrazo a que se imparta una bendición.

óskareme