domingo, 11 de abril de 2010

Humildad para aprender

Un veterano en AA enseñaba que nosotros los alcohólicos tenemos profundamente clavado en nuestro inconsciente colectivo un gran punto negro llamado soberbia: La soberbia de no aceptar decir dos palabras que pronunciaba Lao Tse 500 años antes de Cristo, y que también expresara Sócrates siglos después: ¡NO SE!

Hace algún tiempo, en una charla sobre temas de administración empresarial, el conferencista nos explicaba que al más destacado de los estudiosos del fenómeno del triunfo asiático en los negocios, el maestro Erza Voguel, se le preguntó alguna vez: "¿Qué explica el milagro japonés en su repunte económico mundial?" Y respondió: "¡La HUMILDAD para APRENDER!"

Este criterio es totalmente opuesto a lo que nuestra enfermedad nos enseñó y nos dejó fijamente grabada en nuestra mente. La Soberbia es como un "virus" en nuestro disco duro mental que nos obstruye el aprendizaje y, lo más curioso, nos anima a señalar a los demás como “sabihondos”, mostrando así la debilidad y la ignorancia que se oculta ofendiendo al otro…, al otro que tiene más experiencia y sabe más que nosotros.

El término humildad, según la definición que Bill escogiera para el artículo en el Grapevine (o el folleto) sobre el mismo tema, señalaba que “La humildad perfecta sería la completa libertad de mí mismo, libertad de todo lo que mis defectos de carácter me exigen. La humildad perfecta seria la buena voluntad a todas horas y en todas partes de hacer lo que Dios quiere.”

Y aquí viene la pregunta difícil de responder para algunos: Y ¿qué es los que Dios quiere para conmigo? ¿Cuál es la voluntad de Dios para conmigo? La respuesta no resulta difícil de ubicar si nos detenemos a considerar el nuevo plan de vida o programa de Doce Pasos, que hemos encontrado en AA., y que ahora tenemos a la mano. Por eso hay que leer, hay que estudiar, hay que salir de la ignorancia, o si se quiere de las tinieblas a la luz. Nadie puede ponerse hacer lo que no sabe.

Si queremos avanzar, si queremos crecer, si queremos salir adelante, tenemos también que seguir conociendo la voluntad de Dios (el conocimiento mata la ignorancia), y luego cumplir con ella. La fe sin obras es muerta, es un principio cósmico recogido en nuestro Texto básico. Y para llegar a la humildad del conocimiento debemos poner "mente abierta" que no es otra cosa que aprender lo que nuestra parte del cerebro racional no nos permite. ¡Todos somos ignorantes en aquello que no sabemos! Por lo tanto todos tenemos mucho que aprender, bien sea del programa como también unos de otros.

En una reunión de servicio, un AA especialista (porque en AA hay gente especializada en presentar, exponer o enseñar, especificamente los dos últimos legados de Unidad y Servicio), decía que lo que ocurría con nosotros era que “a los a.a. les gustaba mucho aprender, pero no les agradaba que nadie les enseñara". Y así es, aunque parezca una gran contradicción, pero que solo se da en personas enfermas mentales

Hace 55 años en la Convención de San Luis, el padre Ed Dowling, en su intervención nos recordó un viejo proverbio alemán que recobra actualidad por su relación con tantas cosas que ocurren entre nosotros:

"Muy pocos de nosotros saben
lo mucho que hay que saber
para poder saber lo poco
que sabemos."

Y, Bill, en uno de los apartes de sus cartas, que reproduce el libro "La Manera de Vivir en AA" (# 94), señala:

"No vivimos sólo para estar SOBRIOS,

vivimos para APRENDER,
para SERVIR y
para AMAR". (Las mayúsculas son mías).

De todo esto resulta que el mejor antídoto contra la soberbia es la humildad; la humildad que se deriva de la disposición para aprender, del conocimiento que se logre de sí mismo, del programa de AA y del mundo que nos rodea. Sobre todo la Humildad para pedir AYUDA, para aceptar y reconocernos cuán equivocado e ignorantes hemos sido; cuando ya sabemos que no somos capaces de salir por nuestros propios recursos del alcoholismo y cuando en cualquier posición de servicio, en las diferentes áreas de la estructura, reconocemos que tampoco somos capaces de lograr resultados si queremos trabajar solos, sin que nadie nos ayude, sin preguntar, sin buscar asesorías, ni “apadrinamientos”.

“Por eso veo la “Humildad para Hoy” como un término medio entre esos extremos emocionales violentos. Es un lugar tranquilo donde puedo mantener mi perspectiva y balance emocional para lograr subir el próximo pequeño escalón del camino que nos lleva a los valores eternos.” Bill W.

ósKareme

2 comentarios:

  1. Me gusta, mucho esta página que ojalá pudiera entender, bien este tema

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  2. ESTO ME HA ENRIQUECIDO, A PESAR DE MIS BOLSILLOS VACÍOS.

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